Sepla-Ayuda e Iria

Ayudar

Según la RAE el término “ayudar” significa prestar cooperación. Para mí “ayudar” es sinónimo de sonrisa y de gratitud, pero para el centro IRIA la ayuda es un milagro. IRIA es un centro de atención temprana y tratamientos psicopedagógicos. Tratan a niños sin recursos que necesitan terapia y que sin este centro o sin las becas que SEPLA-Ayuda ha dado a cinco de sus niños sería imposible. Para estos niños, “ayuda” significa vida.

Marta Burgué, la directora de IRIA (y antigua voluntaria de SEPLA-Ayuda en Malabo), ha hecho su sueño realidad. Ha conseguido montar el centro de ayuda que siempre ha deseado junto a su equipo: dos psicólogas, una logopeda, un fisioterapeuta y un coordinador. Marta exige que todos sus trabajadores estén formados en psicología, pedagogía o logopedia y que cuenten con una formación específica de niños con discapacidad para poder formar parte de su sueño.

Su proyecto requiere esfuerzo y ganas, pero también necesita capital. IRIA se sostiene gracias a las matrículas que pagan los niños para entrar en el centro, el importe mensual y las ayudas de dos fundaciones: SEPLA-Ayuda y ADECO. La fundación SEPLA-Ayuda tiene becados a cinco niños del centro que, de otra forma, no podrían estar recibiendo tratamiento. Para SEPLA, “ayudar” es comprometerse.

En cada distrito existen unos equipos de atención temprana que son los encargados de detectar a niños con necesidades y de remitirlos, primero a centros públicos, y luego al Centro IRIA. Pero no es oro todo lo que reluce. Los centros públicos están desbordados y sólo en el distrito del Ensanche de Vallecas hay 140 familias llenado las listas de espera de los dos centros públicos de la zona.

IRIA está situado en una zona humilde de Madrid y la mayoría de familias no pueden permitirse pagar un centro privado en el que tratar a sus hijos mientras esperan conseguir plaza en uno de los centros estatales. Los dos criterios para entrar en estos centros subvencionados son la edad y la gravedad, pero la mayoría de niños que están apuntados en lista de espera jamás consiguen plaza en los centros gratuitos: “Es muy difícil que te den una plaza cuando el niño es mayor. Hay niños que están tres años apuntados en lista de espera, el problema es que cuando consiguen una plaza ya son muy mayores y la organización los salta para ceder la plaza a un niño de menor edad que estaba por detrás de él”, según nos cuenta Marta. IRIA recoge a niños que están en listas de espera y que si no son tratados allí, no recibirán tratamiento nunca. SEPLA-Ayuda tiene becados a 5 de estos niños que no consiguen plaza en los centros públicos y que no pueden permitirse el centro IRIA. Este es el caso de David, un niño de 4 años con TEL (Trastorno Específico del Lenguaje). Su madre trabaja todos los días para subsistir y no tenía a quién dejar a su hijo. En IRIA tratan al jovencito y su madre está segura de que está en buenas manos.

El centro IRIA es el único privado que hay en todo el distrito. A pesar de la insistencia de los dueños por intentar convertirse en un centro concertado, las constantes negativas por parte del ayuntamiento de Madrid impiden que de momento reciban subvenciones estatales. Ellos no tiran la toalla y Marta asegura que en cuanto puedan, volverán a presentar la solicitud. Aun así, la directora asegura que no es todo tan fácil como parece: “Con la falta de dinero y la grave crisis por la que estamos atravesando, muchos de los centros subvencionados no reciben las subvenciones que tienen asignadas para pagar a sus trabajadores”. El centro de El Colmenar es uno de los afectados en este aspecto, sin embargo, se trata de un centro grande y con recursos que consigue dinero de otras fuentes. Si este fuese el caso de IRIA, si fuese un centro concertado y no recibiese las ayudas pactadas, el centro acabaría cayendo.

El centro atiende a niños con cualquier tipo de patología a través de dos servicios: Atención Temprana (de 0 a 6 años) y Tratamientos Psicopedagógicos (de 6 a 12 años). Desde estos dos servicios se ofrecen distintos tratamientos. Los niños acuden durante el día a centros educativos especiales y por las tardes acuden a IRIA. No es una actividad extraescolar ni son clases de refuerzo, los niños acuden a terapia. Las sesiones terapéuticas duran 45 minutos y los pequeños acuden al centro de dos a cuatro tardes por semana. Marta defiende que como los niños ya trabajan en el colegio a lo largo del día, buscan que la terapia “sea lo más parecido posible a un juego”. Con la llegada del verano, uno de los cursos que más se ha demandado ha sido el de la terapia acuática. Todos los sábados los niños acuden a la piscina municipal del distrito a recibir un curso de natación adaptada a niños con discapacidad. Un profesional en este ámbito enseña a los niños a nadar y a disfrutar del agua. El centro ha organizado este curso porque cree que es una forma útil de fomentar las relaciones sociales y el trabajo en equipo, por ello, entran también en el agua cada sábado un logopeda, un fisioterapeuta y un psicólogo. IRIA es el único centro que ofrece curso de verano. La sesión diaria comienza a las 9.30 de la mañana y finaliza a las 16.00. Marta también se ofrece a acoger a los pequeños a las 8.30 y darles de desayunar para aquellos padres que entran temprano a trabajar.

En definitiva este proyecto es ayuda. Ayuda en todos sus significados porque IRIA coopera, saca sonrisas, es gratificante, se compromete y da la vida a los niños que más la necesitan. Ayudar es importante y eso es algo que SEPLA-Ayuda tiene muy arraigado.

Rocío Marco Ibáñez, prensa SEPLA

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