Diario de un viaje por la esperanza.

Queridos amigos, permitidme que os cuente el viaje más duro y a la vez más gratificante que he hecho nunca.
Partí el pasado día 28 hacia Puerto Príncipe con escala previa en Santo Domingo como no podía ser de otra manera debido a la escasez de vuelos directos, viaje en nuestro vuelo a SDQ donde el comandante España y Guillermo Blanco me trataron de maravilla, al igual que Mónica Llompart y el resto de la tripulación, muchas gracias.
Al llegar a SDQ me estaban esperando Edy y Clodel, dos padres redentoristas los cuales se habían desplazado desde Puerto Príncipe tan solo para venir a recogerme. La historia del primero, Edy, es espeluznante, él  mismo vio desde su coche nada más salir de su casa, como la misma se derrumbaba sobre cinco miembros de su familia, todos ellos perdieron a vida.
La frontera de Haití se cierra cada día a las seis de la tarde por lo que no podíamos partir de inmediato ya que hasta las siete de la mañana no se vuelve a abrir, por ello y por el agotamiento de los padres, fruto de las 8 horas de carretera que separan la capital haitiana de la dominicana fuimos a dormir tres horitas a casa de una familia haitiana que vive en Santo Domingo.
Después de la breve siesta en un cuarto que gustosamente nos cedieron a mi novia a mi junto a un par de amigas roedoras que paseaban a sus anchas por debajo de la cama, comenzamos a las dos de la mañana el viaje en coche hacía el epicentro del terrible terremoto. Tras ochos horas de camino, de que con dificultades consiguiésemos encontrar la salida de Santo Domingo y que sufriésemos un pequeño accidente de coche al salirnos de la carretera conseguimos llegar a Puerto Príncipe. Como os podéis imaginar a partir de ese momento mi corazón no paraba de sufrir repentinos acelerones, debido a la gran cantidad de sufrimiento que se respira en el ambiente, no seré muy descriptivo por que ya todos os podéis hacer una idea de lo que hay y creo que tampoco viene a cuento explicar cosas tan desagradables.
Hay millones de personas viviendo en tiendas de campaña, algunas realizadas con simples sabanas, trapos o telas, una gran cantidad de población durmiendo en las mismas calles sobre el asfalto, ya que el efecto postraumático nos les permite dormir bajo techo, atemorizados de que éste caiga sobre ellos. La ciudad es un auténtico vertedero, hay basura por todos lados, mucha de ella en llamas para evitar epidemias que se pueden acentuar debido a que por desgracia la naturaleza se está cebando con el país y se están adelantando las lluvias, son muchísimas las parroquias, hospitales y particulares que nos han demandado tiendas de campaña para poder cobijarse, por desgracia no las poseemos. Pese a la enorme cantidad de cooperantes y organizaciones que hay en la ciudad, de las conversaciones que tuvimos con médicos del Samur, un grupo de médicos norteamericanos y los diferentes hospitales de campaña a los que acudimos hemos observamos que hay un importante déficit de medicamentos, es particularmente preocupante el déficit de antibióticos tan necesarios ahora cuando las infecciones acechan en cada esquina, los médicos norteamericanos nos mostraron su profunda preocupación por las medidas higiénicas de la ciudad que junto a la temperatura y como os he dicho la lluvia pueden diezmar aún más a la población fruto de las temidas epidemias.
Nada más llegar a la ciudad me reuní con Marta Andreu e Isabel Royo y aquí os dejo con su relato del día anterior a mi llegada:

Nosotras habíamos llegado a Puerto Príncipe el día anterior de la misma forma que Jota, vía Santo Domingo en vuelo de Air Europa.  Un vuelo en el que Marta y yo no podemos mas que agradecer el trato recibido por toda la tripulación. El comandante Fernando Aguirre no solo nos llevó, si no que se preocupó de nosotras como si fuéramos parte de la tripulación en todo momento.
Marta y yo pudimos descansar unas dos horas en el hotel, hasta que nos pusimos al volante de un 4×4 camino de la frontera. Un recuerdo especialmente alegre ya que como os imaginareis dos mujeres conduciendo a las 3 a.m. hora dominicana por esas carreteras es cuando menos “atípico”.  Pero lo logramos, atravesamos la frontera a las 06:30 y nos pusimos en marcha hacia Puerto Príncipe, Legoane y todo ese mundo del revés.
Para Marta y para mi ha sido especialmente duro afrontar tanta desgracia, tanta miseria y tanto abandono… en una jornada frenética visitamos todos los proyectos que “Acoger y Compartir” tiene en Haití.  Pudimos, junto con su colaborador desde hace años Quique Arnao compañero de Iberia y amigo de fatigas en estos días, entrevistarnos con el Alcalde para negociar la cesión de los terrenos para la construcción de un colegio. Afortunadamente el Alcalde estaba mas que dispuesto.
A media tarde Marta y yo empezamos a ser conscientes de nuestros límites tanto físicos como psíquicos.  El silencio en el coche daba miedo ¿por donde empezamos?, ¿a quien ayudamos primero?, ¿qué va a pasar con toda esta gente?….preguntas con difíciles respuestas. Aun así seguimos en marcha un poco mas…
Actualmente Haití no es un país seguro, pero se puede caminar por lo que queda de sus calles si vas acompañada de algún lugareño.  A la mañana siguiente junto a nuestro amigo Woodly dimos un paseo.  Miras a un lado militares americanos, al otro lado argentinos, delante militares mejicanos y detrás tropas canadienses. La ciudad esta tomada pero….nadie quiere estar allí, y hablando con diferentes soldados así nos lo hacen saber.
Prolongamos el paseo hasta que nos reunimos con Jota, que os puedo contar, la gente acampa entre basura, duerme con sus niños en la calle, los afortunados comen una vez al día, las colas en los hospitales son espeluznantes, y lo peor es que no saben que va a ser de sus vidas.
Personalmente tanto Marta como yo creemos que nuestros ojos no volverán a ver algo así NUNCA JAMAS.

Marta e Isabel.

Visitamos varios hospitales de campaña, mención especial al que encontramos en la iglesia de San Luis donde una haitiana atiende de media diaria a 180 enfermos de las cuales en torno a una treintena permanecen allí día y noche sobre camillas improvisadas con cualquier tabla, por supuesto sin ningún techo ni pared que les resguarde, y sin apenas material médico, por medio de la Cruz Roja dominicana conseguimos que estos aprovisionaran de material a esta maravillosa medico haitiana, la cual está realizando una labor encomiable.
Hemos visitado el orfanato de Leogane, orfanato en el que viven 33 niños, a este orfanato se había desplazado nuestro amigo Telmo de la Cuadra Salcedo, presidente de la fundación Madrid Rumbo al Sur, con cuatro cooperantes, los cuales gracias a billetes de alguno de vosotros aprovisionaron de tiendas de campaña cedidas por el ejercito y transportadas en nuestras bodegas el orfanato donde esperamos albergar a 200 niños huérfanos. Para los que seáis aficionados al Facebook, hemos abierto una página donde hay muchas fotos de estos preciosos niños: Haitiaea ayuda.
Estuvimos dialogando con los padres redentoristas de la parroquia de San Gerardo, como ya os conté en el comunicado han sufrido la muerte de trescientos niños escolarizados en su colegio el cual se derrumbó 28 días después de ser inaugurado.
Nos reunimos con los miembros locales de la ONG Acoger y Compartir, que como sabéis es la ONG a la que vamos a destinar nuestra recaudación, la reunión fue muy provechosa ya que nos contestaron a las pocas preguntas que nos faltaba por realizar además de proporcionarnos muchos datos muy interesantes sobre nuestro futuro colegio.
En Puerto Príncipe tuvimos la gran suerte de hospedarnos en casa de un grupo de amigos haitianos pertenecientes a la ONG, no sé cuantas personas dormimos allí, ya que la gente entraba y salía continuamente como si fuese un hotel de paso.
Al día siguiente comenzamos nuestro viaje de regreso a casa sin ninguna novedad, y al igual que en el vuelo de ida estupendamente cuidados por Juan Ramón Barquín, Joaquín Junquera, Carmen Reina y su cariñosa tripulación.
Desde aquí quiero agradeceros a todos vuestro apoyo, apoyo sin el cual no habríamos sido capaces de avanzar, de soñar con un colegio en el que suministrar educación a muchos niños los cuales de otra manera estarían abocados al analfabetismo, muchísimas gracias.
Gran cantidad de vosotros me habéis escrito o llamado ofreciéndoos a colaborar sobre el terreno en vuestro tiempo libre, muchas gracias.
No me olvido de vosotros, secciones sindicales de todos los colectivos de Air Europa, sin vosotros esto no hubiese sido posible, al igual que quiero agradecer a la compañía Air Europa que a través de Jose María Hoyos  y su equipo de directivosmuy gustosamente nos recibieron y atendieron implicándose en la iniciativa de los trabajadores.
Aprovechamos para comunicaros que el plazo de recogida de firmas para autorizar las donaciones se prorroga hasta el día 10 de abril.

Gracias a todos por vuestro apoyo e impulso.

Marta Andreu.
Isabel Royo.
Pablo Castro, Jota.

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